Parece obvio para FAZ: La expresión siempre ha ido a través del tema. El lenguaje no podría encontrar mejor eco que en la forma. Cuando era niña ya estudiaba escultura, con los ojos bien abiertos. Viendo las esculturas de otra época de esta mujer, que solía venir, en el verano, a la casa de la familia, en el corazón de la Provenza. De su madre "queridos amigos", de Holanda, de Gran Bretaña... a quien le gustaba trabajar la tierra, la piedra, los materiales más preciosos bajo la deslumbrante luz del sur. Fuerte, pero delicada. En su adolescencia, la aspiración profunda de FAZ fue a estudiar Bellas Artes, deseando esta pasión se pudo modelar en una evolución artística, un arte. Pero la perspectiva de la sociedad, de una madre, un padre... la lleva en un camino diferente, la investigación en agronomía. La evolución oficial de FAZ es el de una mujer de su tiempo, con muchas facetas e idiosincrasia. Luminosa pero profunda. Y la necesidad de crear es persistente. ¿Qué es ese profundo sentimiento que debe salir? Ahora, una mujer madura, FAZ toma la escultura de nuevo, sin compromiso: Ella dedica toda su energía, la mayor parte de su tiempo a su arte y artesanía, investigación, dibujo, trabajo, masters y técnicas. Aprender y explorar el yo interior. Sus esculturas son su imagen en el espejo. Esa dulzura esconde algo. Esa energía oculta algo, algo frágil. Hoy en día, FAZ decida presentar sus mujeres. Revelando su misterio, su contradicción, a veces sus grietas internas: ¿Cuán complejo puede ser su universo y su elección? Mujeres libres, la mujer sumisa, la mujer enamorada, la mujer andrógina..